Lunes, 02 de Febrero de 2026

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Cómo prevenir y enfrentar el acoso desde una cultura de convivencia

Cómo prevenir y enfrentar el acoso desde una cultura de convivencia
Carolina Loa

El acoso es una conducta inaceptable bajo cualquier circunstancia y no depende de la orientación sexual, identidad de género o preferencias personales de quien lo ejerce o lo recibe. En una sociedad diversa, donde conviven personas heterosexuales, homosexuales, lesbianas y miembros de la comunidad LGBTIQ+, la base de la convivencia debe ser el respeto mutuo y el consentimiento.

Cualquier ciudadano, independientemente de su orientación sexual, puede enfrentar situaciones de incomodidad, insinuaciones no deseadas, comentarios persistentes o conductas invasivas. Ante estos escenarios, es importante actuar con claridad, firmeza y respeto. Expresar de manera directa que una interacción no es bienvenida, sin agresión ni burlas, suele ser el primer paso para establecer límites sanos.

Cuando el acoso persiste, documentar los hechos, fechas, lugares, mensajes o testigos se vuelve fundamental. Esto no busca confrontar a una comunidad, sino proteger el derecho individual a la tranquilidad y la seguridad personal. El acoso no es una forma válida de expresión afectiva, venga de quien venga.

También es recomendable acudir a instancias institucionales cuando la situación lo amerite. En México, las leyes protegen a todas las personas contra el hostigamiento y el acoso, tanto en espacios públicos como privados, laborales o escolares. Denunciar no es un acto de intolerancia, sino de responsabilidad cívica.

Hacer conciencia implica entender que la diversidad no elimina los límites personales. Respetar las preferencias de otros también significa aceptar un “no” como respuesta válida. La igualdad se construye cuando todas las personas pueden convivir sin miedo, incomodidad o presión, y cuando el respeto es la regla común, no la excepción.

El llamado es claro: cero tolerancia al acoso y plena convivencia desde el respeto, sin prejuicios, sin generalizaciones y sin confrontaciones innecesarias. Porque una sociedad justa protege por igual a todas y todos.