Lunes, 12 de Enero de 2026

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"La hermanastra fea": el cuento de hadas convertido en una pesadilla por ser bella

"La hermanastra fea": el cuento de hadas convertido en una pesadilla por ser bella
Fernando Alvarez del Castillo

The Ugly Stepsister; (La hermanastra fea en México) es una de esas películas que toman un relato clásico y lo retuercen hasta convertirlo en un espejo incómodo de nuestra obsesión contemporánea con la imagen. Bajo la dirección y el guion de Emilie Blichfeldt, esta reinterpretación oscura del mito de La Cenicienta desplaza el foco hacia Elvira, “la hermanastra fea”, para contar una historia tan perturbadora como provocadora.

Ambientada en un reino donde la belleza no es solo un ideal, sino una ley no escrita que determina el valor de las personas, la cinta sigue a Elvira, interpretada con crudeza y vulnerabilidad por Lea Myren. Frente a ella se alza su hermanastra perfecta, encarnada por Thea Sofie Loch Næss, símbolo de una estética inalcanzable y socialmente premiada. Entre ambas se desarrolla una competencia feroz por la atención del príncipe, un juego de apariencias donde perder significa desaparecer.

Visualmente, The Ugly Stepsister apuesta por una estética cuidada pero inquietante: colores fríos, encuadres cerrados y una puesta en escena que enfatiza el cuerpo como territorio de batalla. Cada plano subraya la presión por alcanzar la perfección física, mientras la cámara no teme mostrar las consecuencias físicas y psicológicas de esa obsesión. El resultado es un relato que se mueve entre el drama, el horror corporal y la sátira social.

El reparto se completa con Ane Dahl Torp, quien aporta una presencia severa y perturbadora, reforzando la sensación de un entorno familiar y social que empuja a Elvira hacia decisiones cada vez más extremas. Blichfeldt construye así una narrativa donde el sacrificio personal se convierte en moneda de cambio y la identidad queda relegada frente a la apariencia.

Más que un simple cuento oscuro, La hermanastra fea funciona como una crítica directa a los estándares de belleza impuestos y a la violencia silenciosa que estos ejercen. Es una película incómoda, provocadora y necesaria, que invita al espectador a cuestionar hasta dónde estamos dispuestos a llegar para ser vistos, aceptados y amados en un mundo donde la belleza reina suprema.