Domingo, 20 de Septiembre de 2026

Morelia, Mich

“Moscas”, una historia íntima sobre la infancia, la soledad y los encuentros

“Moscas”, una historia íntima sobre la infancia, la soledad y los encuentros
Fernando Alvarez del Castillo

Hay encuentros que parecen accidentales, pero terminan cambiando la manera en que miramos nuestra propia vida. En Moscas, Fernando Eimbcke lleva a un niño de ocho años y a una mujer de mediana edad por los laberintos de una Ciudad de México tan inmensa como íntima, para construir una historia donde la soledad, la infancia y la necesidad de compañía terminan encontrándose en el lugar menos esperado.

Lejos de las grandes historias y de los personajes construidos para provocar simpatía inmediata, el director apuesta por observar a dos seres humanos que avanzan por caminos completamente distintos. Ella vive atrapada en una rutina marcada por el aislamiento; y el niño contempla el mundo con la curiosidad y la energía propias de la infancia. Cuando sus vidas se cruzan, la película comienza a explorar qué ocurre cuando alguien irrumpe en nuestro pequeño universo y altera aquello que creíamos tener bajo control.

Coescrita por Fernando Eimbcke y Vanesa Garnica, Moscas se mueve entre la comedia y el drama con una naturalidad que evita convertir sus conflictos en melodrama. La enfermedad, la precariedad, el miedo y la soledad están presentes, pero el director encuentra espacio para el humor y para esos momentos aparentemente insignificantes que terminan revelando mucho más de sus personajes que cualquier discurso.

La Ciudad de México funciona como un personaje más. Sus calles, edificios, hospitales, habitaciones y trayectos construyen el escenario de una historia en la que estar rodeado de millones de personas no necesariamente significa dejar de sentirse solo. La fotografía en blanco y negro acentúa esa sensación y convierte los espacios cotidianos en paisajes emocionales, mientras la cámara de Eimbcke observa sin prisa, permitiendo que los personajes se descubran poco a poco.

Teresita Sánchez encabeza la película con una interpretación contenida y llena de matices. Su personaje puede resultar distante e incluso incómodo, pero detrás de esa coraza aparece progresivamente una mujer marcada por circunstancias que explican su manera de relacionarse con el mundo. Enrique Arreola y Manuel Carrillo acompañan una propuesta actoral que privilegia la naturalidad y evita los excesos.

Moscas no necesita grandes giros para hablar de asuntos enormes. Su verdadera fuerza está en observar cómo un encuentro inesperado puede abrir una grieta en una vida aparentemente detenida. Eimbcke vuelve a encontrar cine en lo cotidiano y construye una película sobre dos personas que, sin buscarse, terminan encontrándose; sobre una ciudad que nunca deja de moverse y sobre esa extraña posibilidad de que, en medio del ruido, alguien finalmente consiga hacernos compañía.