"Novocaine" No siente dolor, pero el amor sí le pega duro
Fernando Alvarez del Castillo
Novocaine propone una vuelta de tuerca tan irónica como brutal al cine de acción contemporáneo: ¿qué pasaría si el mayor superpoder no fuera la fuerza, la velocidad o la inteligencia, sino la absoluta incapacidad de sentir dolor? Bajo la dirección de Dan Berk y Robert Olsen, la película nos presenta a un protagonista inesperado; un hombre introvertido, apacible y emocionalmente contenido que vive con un raro trastorno genético que lo hace inmune al dolor físico. Lejos de convertirlo en un héroe desde el inicio, esta condición lo ha condenado a una vida de cautela, silencios y distancia con el mundo.
Todo cambia cuando el amor irrumpe en su rutina. La llegada de una nueva novia abre una grieta en su coraza emocional, y cuando ella es tomada como rehén durante un violento asalto bancario, el relato da un giro radical. La aflicción, el miedo y la desesperación se transforman en combustible narrativo: aquello que lo aislaba del mundo se convierte en su mayor arma para enfrentarlo. El guion de Lars Jacobson explora con acidez y humor negro cómo el dolor emocional puede ser más devastador que cualquier herida física.
Jack Quaid sostiene la película con una interpretación que equilibra vulnerabilidad y ferocidad contenida, acompañado por una intensa Amber Midthunder y un inquietante Ray Nicholson, quienes aportan tensión y contraste a una historia que oscila entre el thriller, la acción y el comentario psicológico.
Novocaine no solo apuesta por la violencia estilizada, sino que reflexiona sobre el cuerpo, el sufrimiento y el amor como detonantes del cambio. Una cinta que entiende que, a veces, no sentir dolor es la forma más cruel de descubrir cuánto se puede perder.
Novocaine propone una vuelta de tuerca tan irónica como brutal al cine de acción contemporáneo: ¿qué pasaría si el mayor superpoder no fuera la fuerza, la velocidad o la inteligencia, sino la absoluta incapacidad de sentir dolor? Bajo la dirección de Dan Berk y Robert Olsen, la película nos presenta a un protagonista inesperado; un hombre introvertido, apacible y emocionalmente contenido que vive con un raro trastorno genético que lo hace inmune al dolor físico. Lejos de convertirlo en un héroe desde el inicio, esta condición lo ha condenado a una vida de cautela, silencios y distancia con el mundo.
Todo cambia cuando el amor irrumpe en su rutina. La llegada de una nueva novia abre una grieta en su coraza emocional, y cuando ella es tomada como rehén durante un violento asalto bancario, el relato da un giro radical. La aflicción, el miedo y la desesperación se transforman en combustible narrativo: aquello que lo aislaba del mundo se convierte en su mayor arma para enfrentarlo. El guion de Lars Jacobson explora con acidez y humor negro cómo el dolor emocional puede ser más devastador que cualquier herida física.
Jack Quaid sostiene la película con una interpretación que equilibra vulnerabilidad y ferocidad contenida, acompañado por una intensa Amber Midthunder y un inquietante Ray Nicholson, quienes aportan tensión y contraste a una historia que oscila entre el thriller, la acción y el comentario psicológico.
Novocaine no solo apuesta por la violencia estilizada, sino que reflexiona sobre el cuerpo, el sufrimiento y el amor como detonantes del cambio. Una cinta que entiende que, a veces, no sentir dolor es la forma más cruel de descubrir cuánto se puede perder.







































