Martes, 30 de Junio de 2026

Morelia, Mich

The Backrooms: El laberinto amarillo llega a las plataformas de streaming

The Backrooms: El laberinto amarillo llega a las plataformas de streaming
Fernando Alvarez del Castillo

Lo que comenzó como una simple imagen publicada en un foro de internet en 2019 —una habitación interminable de moqueta amarillenta, luces fluorescentes y ese silencio que duele, se convirtió en uno de los fenómenos de creepypasta más fascinantes de la última década. Kane Parsons, conocido en YouTube como Kane Pixels, transformó ese mito colectivo en una serie de cortometrajes que acumularon millones de visualizaciones y redefinieron el horror de found footage para una generación entera. Ahora, con el salto definitivo al cine, The Backrooms llega con el peso de unas expectativas enormes y, afortunadamente, con los mimbres para cumplirlas.

La premisa es tan sencilla como perturbadora: una terapeuta debe internarse en una dimensión imposible, hecha de pasillos sin fin y geometría quebrada, para rescatar a uno de sus pacientes. Parsons, que debuta en el largometraje con una madurez sorprendente, entiende perfectamente que el verdadero horror de los Backrooms nunca fue el monstruo, sino la soledad, la desorientación y la certeza de que nadie sabe que estás allí. Esa filosofía impregna cada decisión de puesta en escena y convierte el filme en algo más cercano a Tarkovski que a cualquier slasher convencional.

El fichaje de Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve eleva el proyecto a una categoría que pocas películas de terror se permiten: la de tomarse en serio a sus personajes. Reinsve, revelación mundial tras La peor persona del mundo, aporta una fragilidad y una determinación simultáneas que anclan emocionalmente una historia que podría haberse perdido en el espectáculo visual. Ejiofor, por su parte, demuestra una vez más que es capaz de hacer mucho con muy poco, construyendo tensión desde la quietud.

Visualmente, el filme es un logro notable. Parsons y su equipo han conseguido escalar la estética de sus cortometrajes, ese grano analógico, esas luces que parpadean con intención, sin perder la textura artesanal que enamoró a la comunidad en internet. Los Backrooms se sienten físicos, húmedos, reales; un espacio que la producción ha diseñado con un rigor casi arquitectónico. Cada pasillo comunica la misma idea: aquí no hay salida, pero alguien o algo lleva aquí mucho tiempo esperando.

El salto de las redes al cine siempre conlleva el riesgo de decepcionar a quienes construyeron el mito desde abajo, desde los foros y los hilos de Reddit. The Backrooms no solo respeta ese origen, sino que lo honra con inteligencia, ampliando el universo sin traicionarlo. Es, en definitiva, una de las adaptaciones más honestas que el cine de terror reciente ha producido a partir del imaginario digital, y una prueba de que Kane Parsons es un nombre que habrá que seguir muy de cerca.